Sean bienvenidas al mundo de la mona
Todas queremos ser princesas, aunque hayamos nacido monas…
Cada vez que alguna tía, amiga o novio me dice que me veo linda me acuerdo de los pantalones super altos que me ponía mamá cuando era una nena y que me hacían caminar raro; o del vestido de marinerita que me obligó a ponerme para el casamiento de un familiar (aclaro que tenía 13 años y medía 1,65 -casi como ahora-); se me viene a la cabeza la cena de egresados cuando salí del colegio y el vestido divino que me quedaba GRANDE. En fin, cada vez que alguien halaga mi apariencia pienso en todo las situaciones que tuve que sufrir para poder llegar a verme medianamente presentable y sentirme un poco más segura.
